José Emilio Muñoz Labra

Informática, literatura y un largo etcétera

Archive for June, 2019

A la izquierda del roble – Mario Benedetti

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
en el que uno puede sentirse árbol o prójimo
siempre y cuando se cumpla un requisito previo.
Que la ciudad exista tranquilamente lejos.

El secreto es apoyarse digamos en un tronco
y oír a través del aire que admite ruidos muertos
cómo en Millán y Reyes galopan los tranvías.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico siempre ha tenido
una agradable propensión a los sueños
a que los insectos suban por las piernas
y la melancolía baje por los brazos
hasta que uno cierra los puños y la atrapa.

Después de todo el secreto es mirar hacia arriba
y ver cómo las nubes se disputan las copas
y ver cómo los nidos se disputan los pájaros.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
ah pero las parejas que huyen al Botánico
ya desciendan de un taxi o bajen de una nube
hablan por lo común de temas importantes
y se miran fanáticamente a los ojos
como si el amor fuera un brevísimo túnel
y ellos se contemplaran por dentro de ese amor.

Aquellos dos por ejemplo a la izquierda del roble
(también podría llamarlo almendro o araucaria
gracias a mis lagunas sobre Pan y Linneo)
hablan y por lo visto las palabras
se quedan conmovidas a mirarlos
ya que a mí no me llegan ni siquiera los ecos.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero es lindísimo imaginar qué dicen
sobre todo si él muerde una ramita
y ella deja un zapato sobre el césped
sobre todo si él tiene los huesos tristes
y ella quiere sonreír pero no puede.

Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico

ayer llegó el otoño
el sol de otoño
y me sentí feliz
como hace mucho
qué linda estás
te quiero
en mi sueño
de noche
se escuchan las bocinas
el viento sobre el mar
y sin embargo aquello
también es el silencio
mírame así
te quiero
yo trabajo con ganas
hago números
fichas
discuto con cretinos
me distraigo y blasfemo
dame tu mano
ahora
ya lo sabés
te quiero
pienso a veces en Dios
bueno no tantas veces
no me gusta robar
su tiempo
y además está lejos
vos estás a mi lado
ahora mismo estoy triste
estoy triste y te quiero
ya pasarán las horas
la calle como un río
los árboles que ayudan
el cielo
los amigos
y qué suerte
te quiero
hace mucho era niño
hace mucho y qué importa
el azar era simple
como entrar en tus ojos
dejame entrar
te quiero
menos mal que te quiero.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero puedo ocurrir que de pronto uno advierta
que en realidad se trata de algo más desolado
uno de esos amores de tántalo y azar
que Dios no admite porque tiene celos.

Fíjense que él acusa con ternura
y ella se apoya contra la corteza
fíjense que él va tildando recuerdos
y ella se consterna misteriosamente.

Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico

vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
sólo de a ratos parecía
que iba a vivir
que iba a vencernos
pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre
sin su futuro
sin su cielo
un niño muerto
sólo eso
maravilloso y condenado
quizá tuviera una sonrisa
como la tuya
dulce y honda
quizá tuviera un alma triste
como mi alma
poca cosa
quizá aprendiera con el tiempo
a desplegarse
a usar el mundo
pero los niños que así vienen
muertos de amor
muertos de miedo
tienen tan grande el corazón
que se destruyen sin saberlo
vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
y qué verdad dura y sin sombra
qué verdad fácil y qué pena
yo imaginaba que era un niño
y era tan sólo un niño muerto
ahora qué queda
sólo queda
medir la fe y que recordemos
lo que pudimos haber sido
para él
que no pudo ser nuestro
qué más
acaso cuando llegue
un veintitrés de abril y abismo
vos donde estés
llevale flores
que yo también iré contigo.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
que sólo despierta con la lluvia.

Ahora la última nube a resuelto quedarse
y nos está mojando como alegres mendigos.

El secreto está en correr con precauciones
a fin de no matar ningún escarabajo
y no pisar los hongos que aprovechan
para nadar desesperadamente.

Sin prevenciones me doy vuelta y siguen
aquellos dos a la izquierda del roble
eternos y escondidos en la lluvia
diciéndose quién sabe qué silencios.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí se quedan sólo los fantasmas.

Ustedes pueden irse.
Yo me quedo.

Me dejaste temblando

Me dejaste temblando
palabras duras sin filtro
gestos sin corazón fríos
golpeaste el alma
desgarraste los sentidos
punzaste la inocencia
creaste pesadillas

prohibido quejarse
no se admite desahogo
derechos vedados
no puedo hablar
no puedo mirar
no puedo estar

te conocí me encandilé
tu brillo era enceguecedor
tus palabras olían a rosas
tomé una decisión arriesgada
no me arrepiento lo asumo
no me quejo lo acepto

la rosa tiene espinas
si te acercas mucho clava
la luz es hermosa
si la ves mucho te ciega
la miel es dulce
si comes mucho te amarga

eres la decisión
que sacude cimientos
eres el viento
que deforma rocas
eres la fiera
que apetece sangre

arrastrado
dependiente
indigno
apestoso
todo eso dirás
y quizás más

te digo que
aburres
cansas
desesperas
eres un show
una pantomima
no te creo

dilema terrible
decidir soñar
decidir volar
sueño que vuelo
arriba de una golondrina
dolorosa y pétrea

rosa luz miel
cimientos viento fiera
golondrina libre
maga cortazariana
luz de luna

Carta abierta a Luz de Luna

Querida Luz de Luna: Feliz cumpleaños. Escribo con un pie sobre la espalda.
Querida Luz de Luna: Después de indagar por múltiples caminos, buscando respuestas a tantas cosas que no entendía, creo que he encontrado una respuesta verosímil a todo lo que ha pasado. En la carta que dices que no leíste, pero que creo que leíste, lo único que hice fue pedirte disculpas por el error. Lo hice tres veces, dominado por la ansiedad, la pena y el deseo de arreglar las cosas pronto. Obviamente algo no anda bien, porque me niegas el saludo que antes fluía espontáneo y alegre por parte de los dos.
En esta búsqueda, más que encontrarte nuevamente, me he reencontrado conmigo mismo. Me he dado cuenta de que muchas de las cosas que me limitaban eran debido a un letargo, a que no había algo que me movilizara, que me motivara a salir de la zona de confort. Sin querer, toda esta situación ha sacado de mí cosas buenas y malas que ni siquiera sabía que tenía, y que forman parte de mi esencia.
Curiosamente, todo esto hace que te quiera aún más. Indirectamente has hecho lo que he buscado siempre en otra persona: Que me exija sacarme partido.
En algún momento tuve mucha rabia, hay veces en que recaigo, pero es menos. Cuando me di cuenta de que te quiero, entendí que toda esta situación debía manejarla con emociones positivas, aunque percibiera que de tu parte pasara todo lo contrario. Lo que no me perdono es la situación incómoda que te generé producto del error.
No sé si ya has perdonado el error y ahora evitas el contacto para que no vuelva a pasar una situación parecida. Por la expresión de tu rostro cada vez que nos topamos, siento que aún estás enojada.
Es muy probable que las consecuencias del error las tenga que seguir pagando por mucho tiempo más. Ya me he acostumbrado a esta situación. Quisiera contarte tantas cosas, pero sé que no tienes ni el ánimo ni las ganas de escucharme.
Lo sabes, escribir es una vía, un escape, pero también hay que atreverse a hacerlo. Quizás este atrevimiento traiga consecuencias, pero asumo el riesgo. Solo un malintencionado, o una malintencionada, podría sacar provecho de esto para perjudicarme.
Seguramente te importa un cuesco todo esto, pero tenía que decírtelo.
Querida Luz de Luna: Feliz cumpleaños. Un gran abrazo, saludos y mucho amor en todo.