José Emilio Muñoz Labra

Informática, literatura y un largo etcétera

Archive for March, 2008

Un ingeniero humanista

Imagen de Cubos

Conversando por messenger hace unos días surgió la, ya vomitiva para mí, comparación que se hace entre los ingenieros y las personas dedicadas a las disciplinas más humanistas.

Nuevamente, como ya vengo escuchando desde que decidí dedicarme a los números, surgió el punto de que los ingenieros son personas cuadradas, perfectamente predecibles y enfermizamente prácticos.

A lo largo del estudio de mi carrera, y en el ejercicio de mi profesión, me he dado cuenta que los ingenieros no necesariamente encajan en el estereotipo anteriormente descrito. Más bien he encontrado todo tipo de personas, como corresponde a la diversidad del ser humano. He conocido ingenieros con inquietudes artísticas, ya sea musicales, plásticas o literarias; otros que gustan de una activa práctica del deporte e incluso filósofos de la vida.

También me he encontrado con personajes que, más que cerebro, pareciera que pensaran con un sistema operativo, pero han sido la excepción más que la norma.

En mi caso particular considero que manejo un equilibrio entre los números y las letras. Amo la informática y las ciencias de la computación como elementos de estudio y trabajo, pero al mismo tiempo me deleita leer un buen libro, escribir un relato o poesía y escuchar buena música de todo tipo.

Por lo tanto, para quienes gustan de los estereotipos, puedo afirmar con seguridad que soy un ingeniero humanista. Adoro la ingeniería, pero la complemento disfrutando de los libros, la música y la buena conversación.

Tasa de abandono

Imagen de abandono

¿Hay un indicador que permita cuantificar el abandono de los proyectos personales?

Tengo unos libros en mi cuarto que se notan abandonados, porque tienen alrededor de diez diarios encima, que también están abandonados.

Una de las maneras de medir el abandono, de cualquier tipo de proyecto tanto personal como profesional, puede ser por la cantidad de polvo que se acumula sobre los elementos que lo conforman, por ejemplo carpetas, equipos, libros, etc.

También se puede medir el abandono mediante el olvido de los elementos del proyecto, o de sus definiciones principales. Este olvido puede ser por descuido, producto del paso del tiempo, o por poco compromiso.

El abandono de algo, por muy simple que sea, es señal de poco compromiso ya sea con quien asumimos el plan o proyecto, pero más que nada con nosotros mismos. Nunca está demás tomar nota de las cosas que hemos dicho que vamos a hacer y que finalmente han terminado a medias, o ni siquiera tuvieron un comienzo. En la medida que logremos cumplir con los desafíos que se nos impongan, a pesar de los múltiples escollos que se encuentren, sentiremos el logro de ser mejores y eso nunca hará daño.

Dejo como propuesta de medición de tasa de abandono la cantidad de diarios, papeles, carpetas u otra cosa, que se acumulen sobre otra cosa, que a lo mejor también cubren otra cosa ya abandonada. Si más encima esos elementos están amarillentos, oxidados  o enmohecidos, el abandono será unos grados mayor. Si además se encuentran arañas y polvo, el abandono ya habrá sido desamparo y peor aún no dejará espacio ni tiempo a mejores proyectos, que podrían correr el riesgo de ser también abandonados.