José Emilio Muñoz Labra

Informática y un largo etcétera

Siempre con la Teletón

Prontos a una nueva Teletón, nuevamente nos encontramos con aquellos que buscan llamar la atención acerca de su opinión negativa ante la campaña. Palabras que más que críticas constructivas pasan a ser ataques que son rápidamente viralizados. Muchos de esos ataques son en base a rumores de nulo sustento, con un titular sensacionalista y un vocabulario prepotente y arrogante, pretendiendo ser la verdad absoluta.

Quienes salimos en defensa de esta obra, que ha sido beneficiosa para miles de chilenos y en general para la comunidad toda, somos calificados como ignorantes, manipulados y quien sabe qué barbaridades más. Generalmente prefiero callar ante tanta bulla, pero la majadería cansa.

Uno de los argumentos más usados para descalificar la campaña es que ésta “usa a las personas con discapacidad como sujetos de lástima y no como sujetos de derecho”. Se nota que no han visto la campaña desde hace muchos años. De un tiempo a esta parte la campaña de la Teletón en Chile se ha enfocado en mostrar los logros que sus pacientes han alcanzado, gracias al tratamiento multidisciplinario que reciben en los centros de rehabilitación de la institución. De esta manera hemos visto casos de niños que han completado su enseñanza escolar exitosamente, jóvenes que han llegado a la educación superior y son referentes para sus compañeros, adultos que han formado familia, jóvenes que al no encontrar trabajo hicieron sus propios emprendimientos, otros que se aventuraron en la vida y salieron de sus entornos familiares para llegar a las grandes ciudades y hacer sus estudios superiores en mejores condiciones. Ni hablar del caso de quienes se han dedicado al deporte paralímpico y han destacado en sus respectivas disciplinas o de quienes se han dedicado al talento artístico. Claramente todos aquellos casos no apelan a la compasión, sino que muestran los logros de la Teletón y cómo el aporte que hacen los chilenos a la campaña es útil.

Sin embargo, también hemos visto casos dramáticos, en donde el infortunio pareciera ensañarse con sus protagonistas y las emociones pueden pasar de la pena a la rabia, hasta la esperanza de rehabilitación con los logros demostrados una vez que la Teletón ha pasado a formar parte de sus vidas y el deseo legítimo de “hacer algo”. Una de las mejores maneras de “hacer algo”, en el contexto de la campaña, es hacer un aporte, ponernos la mano en el bolsillo. Y esto implica un llamado a tener compasión.

La compasión corresponde a un grado de empatía profunda, que va más allá de “acompañar en el sentir” o decir “pobrecito el niñito”. La compasión me mueve a querer hacer algo para mejorar la situación de la persona que veo que lo está pasando mal. Por lo tanto, yo no me avergüenzo de apelar a la compasión, así entendida, cada vez que llamo a colaborar con la campaña. Todos saben de la infraestructura de los centros de rehabilitación, la capacidad de sus profesionales y como mejora la calidad de vida de sus pacientes. Todo ello se ha logrado con el aporte generoso de todos aquellos que han empatizado con nuestra realidad, han entendido que los frutos obtenidos solo se logran con el tiempo y dedicación que pueden obtener en los centros de Teletón y que una minoría vociferante, atrapada en su egoísmo y consumida en su desdén jamás entenderá.

Mi experiencia me indica que la gente reacciona de distintas formas ante las historias. Desde aquel ingeniero que me abordó a la salida del aeropuerto Carriel Sur, después de la emisión de mi primer reportaje el año 1991, y me felicitó, hasta aquella señora que detuvo a mi mamá en el centro de Concepción y le dijo que gracias a uno de los reportajes ella ahora salía sin vergüenza de la mano con su hijita con Parálisis Cerebral. Sentimientos diversos que demuestran que lo que hacemos al mostrar nuestras historias no es un show lastimero sino que busca remover conciencias, hacer que la gente “haga algo” y no se quede solamente en su casa, llorando y sintiendo lástima por lástima.

Este 2 y 3 de diciembre los llamo a participar y colaborar activamente, juntos lograremos la meta y así cumpliremos los sueños de muchos niños. A la noche démonos el abrazo de Chile, como corolario del triunfo de los sentimientos más nobles contra aquellos que no ven más allá de su horizonte.


1 Comment
  1. Sol Espinoza 25 November 2016, 10:34

    maravilosa columna


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