José Emilio Muñoz Labra

Informática, poesía y un largo etcétera

Archive for the ‘Poemas’ Category

Paloma Herida

Paloma herida, tu vuelo es disperso
¿Dónde vas? Vientos contrarios te ofuscan
Tu dolor te mueve con lágrimas ocultas
Te ves nerviosa en tu revolotear confuso
Tus alas desafían el dolor quebradizo

Paloma silenciosa, misterio desgarrador
¿Cómo puedo ayudarte? Tus ojos brillan
No hay dolor sin un pasado angustioso
Vuelas temerosa y tierna sobre la lejanía
Tu rastro adorna el cielo indiferente

Paloma lejana, mirada melancólica
¿Qué te amenaza? Huyes presurosa
Quiero ayudarte, cuidarte y curarte
No hay cura en tu corazón lastimado
Tus heridas contagian mi interior

Paloma herida
Paloma silenciosa
Paloma lejana

Te busco, también te espero
Te extraño, también te pienso

No Claudicaré

Universo duro y difícil
Tu estrella magna me enceguece
Si me acerco, su faz no es dócil
Todo el que la busca perece

No hubo advertencia ni señal
O no las vi, ni las creí
Búsqueda extrema, capital
Campaña riesgosa asumí

Universo etéreo, volátil
Camino impredecible, tosco
Todo es a la estrella servil
No hay descanso mientras la busco

Estrella superior al Sol
Lumbrera fuerte, desafiante
De mi ruta eres el farol
Mi recompensa es encontrarte

El viaje sigue duro y cruel
No hay dudas, no me rendiré
La lucha es dura, sin cuartel
Pero aún no claudicaré

LLuvia, temblores y rock

Cuando en Concepción llueve,
nadie se sorprende.
Cuando pasa la lluvia,
tampoco.
Si vuelve a llover,
menos.

Cuando en Concepción tiembla,
nadie se sorprende.
Cuando deja de temblar,
tampoco.
Si vuelve a temblar,
menos.

Cuando en Concepción rockean,
nadie se sorprende.
Cuando dejan de rockear,
tampoco.
Si vuelven a rockear,
menos.

Ciudad de lluvia, temblores y rock
¿Qué más se le puede pedir a la vida?

LluviConce

La lluvia en Concepción cae implacable a su salida
Debe bajar dos cuadras para tomar la micro
El camino es oscuro hasta parece infinito
¿Alguien dijo TropiConce? ¡No, esto es LLuviConce!

Apúrate micro, ¿Por qué tardas en llegar?
¿No la ves que solo desea llegar a su casa?
Octubre, pero la lluvia parece de junio
En el puente todo se transforma en tempestad

La micro avanza muy rápido, como una nave
Por un momento ella se sintió en la galaxia
“¡Qué bien que te apuras! Quiero tomar un café”

Faltan las últimas cuadras antes de llegar
Ya queda menos, no decaigas, no falta nada
Por fin, después de tanto andar, llegas a casa

¿Y si nos atrevemos?

¿Y si nos atrevemos?
Pues no lo escribas, ¡hazlo!
Pero, ¿y si me equivoco?
No pasa nada, ¡dale!

No mires la pantalla
Toma el teclado, escribe
No añores el cuaderno
Ve a la repisa, tómalo

No hagas tantas preguntas
Investiga, contéstalas
No me mires así
Acércate ya, háblame

No quiero contemplar
Quiero hacer, crear, vivir
¿Y si nos atrevemos?
Perfecto, comencemos

Maga Cortazariana

Maga cortazariana, envolvente, pero de ensueño. La primera vez que te vi llamaste mi atención, pero pude protegerme de tu magia. Sin embargo pasó el tiempo y poco a poco fuiste horadando mis muros, derretiste mis candados, entraste a mi fortaleza.

Me dejé atrapar por el aura que proyectabas, me dejé llevar por los sueños que sin querer me provocabas. Eras toda vida, Maga. Eras toda esperanza, Maga. Eras toda encanto, Maga. Maga que me haces pensar y recordar.

Nunca fuiste de muchas palabras, Maga. Nunca quisiste hablar más que lo preciso. Nunca te abriste a conversar con este desconocido que buscaba un momento de tu atención. Porque te quería contar cosas, Maga. Quería contarte cuán especial te hallaba, cuánto te admiraba, cuan imponente ante mi universo eras. Quería escuchar de ti, Maga. Quería saber a qué le temes, cuales son tus sueños, qué es lo que te alegra, cuales son tus planes en el futuro.

Una vez te di un beso en la mejilla, Maga, sin saber que sería el único que podría darte. Una vez te preocupaste de mí, Maga, haciéndome el más dichoso en tus cuidados. Una vez me diste ánimo para escribir, Maga, sin saber que tu magia estaba actuando. Eras el mejor motivo para escribir, Maga. Me transformaste en este escritor delirante que solo se inspira bajo tu sombra.

Inspiraste más de lo que creías y provocaste un torrente de versos. Los versos tenían que ser perfectos, de arte mayor como tu belleza, sin lugares comunes ni eufemismos. Maga, creadora de universos. Maga, inspiradora de poetas libres. Maga, productora de atmósferas oníricas, delirio del artista errante.

¡Cuanto me dolió tu partida, Maga! Tu magia era mucho más compleja de lo que podía pensar. Los poetas somos compulsivos en ocasiones, Maga. Los poetas no sabemos medir intenciones cuando se trata de expresar lo que siente el corazón desesperado por hablar. Maga, no perdonaste la impulsividad del artista en estado de éxtasis. No perdonaste que traspasara tus límites en un impulso irreflexivo.

Yo solo quería hacerte bien, Maga. Disculpa mi torpeza y precipitación. No sabía qué más hacer, Maga, para expresarte lo que mi alma quería gritar. Me equivoqué, Maga, lo siento profundamente. No estuve a tu altura, Maga, me disculpo desde el fondo de mi corazón.

No voy a olvidarte, Maga. Siempre estarás detrás de los versos más preciados. Siempre estarás dentro de las palabras más escogidas. Siempre estarás en ese recuerdo bello que solo hace sonreír, aunque en este instante solloce. ¿Me olvidarás fácilmente, Maga? Sé que no responderás la pregunta pero intuyo la respuesta.

No sabía cómo expresar esto, Maga
Ha sido muy bello escribirte, Maga
Mi corazón se honró al mirarte, Maga
Yo solo quería hacerte bien, Maga.

¿Y si se lo dejamos todo a la magia?

¿Y si se lo dejamos todo a la magia?
¿Si dejamos que todo surja de tus manos?
¿Si dejamos que los temores sean derrotados por tu sonrisa?
¿Si dejamos de callar y hacemos que el alma grite?

Te topaste con un alma soñadora,
después de tentar al arte y sus dominios.
Comenzé a escribir sin saber, sin saber,
sin saber que todo eso era para ti

Soñar no cuesta, el despertar es duro
Contemplarte es una ensoñación perpetua
Declaración de amor no vale sin hechos
Tu mirada en el tiempo es un desafío

Un metro de distancia son kilómetros
Un día es el eón eterno en tu ausencia
¿Y si se lo dejamos todo a la magia?

Ha caído una hoja

Ha caído una hoja del viejo árbol
El viento la arrastra por la vereda
Nadie la ve pasar, todos siguen su camino
Un hombre la pisotea sin verla.

Quisiera rescatarla, pero el viento la empuja
Solo la veo como avanza hacia un destino incierto
A lo lejos se funde con un prado
Con un rastrillo la echan fuera.

Un niño la coge y la observa
No le gusta, porque es café, no verde
La hoja vuelve a revolotear serpenteante
El viento sopla fuerte, ella parece elevarse.

Hoja errante, liberada del árbol
Amas tu libertad sin condiciones
Sin embargo sabes que libre eres mortal
Tu pacto con el viento es irreversible.

Encuentro de los valientes

Encuentro de los valientes,
solitario, clandestino.
Todos llegaron a tiempo,
nadie falta, nadie sobra.

Encuentro de los valientes,
debemos pasar la lista.
Los nombres intimidantes,
sus alturas imponentes.

Valientes que buscan gloria,
gloria en su gallarda faz.
Búsqueda firme y continua,
búsqueda inmensa y sin fin.

¡Cuántas veces creímos verla!
Verla, encontrarla, poseerla.
Pero la gloria es solo una,
única, fuerte y sin cambio.

Encuentro de los valientes,
la victoria siempre es nuestra.
Los cobardes quedan fuera.
¡Vamos! Iniciemos la marcha.

Escribir sobre ti

Escribir sobre ti parece tan fácil,
palabras de amor, hermosos pensamientos.
Nada expresa la magia de cómo nos encontramos.

¿Fue en el azar del caprichoso destino?
¿Alguien nos presentó en una fiesta?
¿Compartimos sala de clases, algún banco en la plaza?

Los misterios no se explican, hay que descubrirlos.
Vida impredecible, no dejaste lugar a dudas.
Los sentimientos hablaron, no hubo cómo callarlos.

¿Qué haremos ahora?, ¿Tendremos un viaje continuo?
Hablamos del futuro y éste nos espera ansioso.
El sol sobre tu rostro es el cumplimiento de nuestras promesas.