José Emilio Muñoz Labra

Informática, poesía y un largo etcétera

¡Feliz Año 2019!

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¡Tengan todos un muy feliz año 2019! Espero que se cumplan todos sus planes y objetivos trazados, y que la continuidad de lo ya realizado pueda seguirse desarrollando de acuerdo a lo planeado.

Por mi parte el año recién pasado fue un año lleno de emociones. Un año que me sacó de una zona de confort y me está llevando a vivir intensamente un periodo de creatividad que nunca antes había experimentado. Si hay algo que agradecer, es aquello. Las decisiones que se tomaron, algunas impulsivas, otras fuera de contexto, me han llevado al estado actual de las cosas, lo que me ha hecho darme cuenta de algo muy simple: Estoy cómodo y feliz cuando soy quien quiero ser y cuando hago las cosas, no de acuerdo a modelos y esquemas establecidos, sino como surgen desde mi ser, de acuerdo a mi esencia. O sea, soy feliz cuando soy José Emilio. Suena simple, pero es muy profundo.

Si han visto más poemas, si han visto más reflexiones, si han visto más sentimientos en mis escritos, es por eso. Hay alegrías, hay penas, hay sensaciones; pero la síntesis de todo es que me siento más feliz y pleno.

Un gran abrazo para todos y sigamos en la aventura de este maravilloso viaje que es la vida.

¡Feliz 2019 para todos!

Feliz Navidad 2018

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Feliz Navidad para todos quienes leen este blog, y en general a todos quienes han leído alguno de mis escritos, ya sea aquí o en las redes sociales.

Espero que pasen un muy buen momento junto a sus respectivas familias y seres más queridos. Hay ocasiones en que, ya sea por trabajo, alguna emergencia, o cualquier otra circunstancia, la Navidad puede verse un poco opacada por alguna ausencia. Espero que no sea el caso para ninguno de ustedes.

Mi mayor deseo en estos momentos es que un abrazo sincero, un “te quiero” desde el fondo de un hermoso corazón, un bello gesto de alegría y buena intención sean tus mejores regalos de Navidad.

Un gran abrazo para todos y Feliz Navidad!

Paloma Herida

Paloma herida, tu vuelo es disperso
¿Dónde vas? Vientos contrarios te ofuscan
Tu dolor te mueve con lágrimas ocultas
Te ves nerviosa en tu revolotear confuso
Tus alas desafían el dolor quebradizo

Paloma silenciosa, misterio desgarrador
¿Cómo puedo ayudarte? Tus ojos brillan
No hay dolor sin un pasado angustioso
Vuelas temerosa y tierna sobre la lejanía
Tu rastro adorna el cielo indiferente

Paloma lejana, mirada melancólica
¿Qué te amenaza? Huyes presurosa
Quiero ayudarte, cuidarte y curarte
No hay cura en tu corazón lastimado
Tus heridas contagian mi interior

Paloma herida
Paloma silenciosa
Paloma lejana

Te busco, también te espero
Te extraño, también te pienso

LluviConce

La lluvia en Concepción cae implacable a su salida
Debe bajar dos cuadras para tomar la micro
El camino es oscuro hasta parece infinito
¿Alguien dijo TropiConce? ¡No, esto es LLuviConce!

Apúrate micro, ¿Por qué tardas en llegar?
¿No la ves que solo desea llegar a su casa?
Octubre, pero la lluvia parece de junio
En el puente todo se transforma en tempestad

La micro avanza muy rápido, como una nave
Por un momento ella se sintió en la galaxia
“¡Qué bien que te apuras! Quiero tomar un café”

Faltan las últimas cuadras antes de llegar
Ya queda menos, no decaigas, no falta nada
Por fin, después de tanto andar, llegas a casa

Artículo en Diario de Concepción

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El pasado domingo 7 de Octubre, el Diario de Concepción publicó un artículo que muestra mi experiencia de inclusión laboral en Lotería. El artículo viene acompañado de un video bien bonito.
Dejo acá el link:
https://www.diarioconcepcion.cl/el-talento-es-inclusivo/2018/10/07/el-talento-es-inclusivo-jose-emilio-munoz-labra-ingeniero-en-loteria-de-concepcion.html

¿Y si nos atrevemos?

¿Y si nos atrevemos?
Pues no lo escribas, ¡hazlo!
Pero, ¿y si me equivoco?
No pasa nada, ¡dale!

No mires la pantalla
Toma el teclado, escribe
No añores el cuaderno
Ve a la repisa, tómalo

No hagas tantas preguntas
Investiga, contéstalas
No me mires así
Acércate ya, háblame

No quiero contemplar
Quiero hacer, crear, vivir
¿Y si nos atrevemos?
Perfecto, comencemos

La Princesa-Maga

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Un día llegó una princesa junto a su corte a un bello palacio aledaño a nuestra fortaleza. En un principio todo se veía normal. La princesa vivía tranquilamente y su corte era feliz.

Nuestra fortaleza era la más inexpugnable del imperio. Nuestro muro era triple, los torreones eran altos y amplios, los candados hacían sangrar a quien no sabía abrirlos. Para la princesa nada de eso importaba. Todas las mañanas nos veía desde su palacio y nos sonreía.

Tuvimos esa vecindad, palacio y fortaleza, durante tres años. El duque, señor de nuestra fortaleza, veía con amabilidad a la princesa.

Un día supimos que la princesa además era maga. En ese momento entendimos porque su corte se veía tan feliz en los jardines del palacio y porque éstos eran tan verdes y rodeados de corrientes torrentosas, en medio de los pedregales que rodeaban nuestras moradas. Desde ese momento pasó a ser la princesa-maga. En ese despertar vimos que la rodeaba un aura blanco, brillante y poderoso. Desde ahí entendimos porqué su palacio no necesitaba muros, solo bastaba el aura de la princesa-maga para su protección.

El ingeniero de la fortaleza le entregó un informe al duque. Los candados se estaban oxidando, el triple muro tenía unas leves grietas y los torreones requerían mantención. El duque pidió más detalles, quería saber las causas de tales problemas.

Después de un buen tiempo, llegó un comunicado. El palacio y la fortaleza van a tener un gran encuentro para conocerse unos a otros. La orden venía del emperador quien quería que sus reinos y comarcas fueran más unidos.

Se hicieron todos los preparativos para tal encuentro. Se escogió el valle vecino al palacio como lugar de encuentro. La princesa-maga llegó junto a su corte. Ella estaba más bella que nunca. Las flores se opacaban ante su esplendor. El duque llegó con nosotros. Se lo vio escéptico frente a los resultados de aquella reunión, pero cuando vio a la princesa-maga inmediatamente se dirigió a saludarla y darle sus respetos.

No sabemos qué pasó. Qué fue lo que gatilló todo. Después de esa reunión el aura de la princesa-maga comenzó a traspasar los muros de la fortaleza y su fulgor derritió los candados. Los torreones misteriosamente se achicaron. El duque, embelesado por el aura de la princesa-maga no se preocupó mayormente de lo que estaba pasando.

Finalmente los muros fueron evaporados por el aura de la princesa-maga. Quedamos al descubierto, vulnerables, indefensos. El duque nos dijo que no nos preocupáramos, que el aura de la princesa-maga sería nuestra fortaleza. Debíamos olvidarnos de muros, torreones y candados. El palacio había absorbido lo que era nuestra fortaleza. Ahora éramos uno.

Nuestro espacio se empezó a poblar de bellos jardines, corrientes de agua abundantes y canto de ruiseñores y alondras. Todos estábamos obnubilados por una felicidad etérea. Los niños cantaban, los adultos recitaban, y hubo quienes armaron una orquesta de tamboriles, flautas y violines que tocaba hermosa música sin cesar. Todo era alegría y jolgorio en las nuevas tierras de la princesa-maga. Ella era muy reservada en público. De pocas palabras. Compensaba las pocas palabras con abundantes acciones hacia los desfavorecidos de su comarca. Todos la querían y la respetaban. Sabían que bajo su abrigo nunca pasarían tristezas ni carencias.

El duque estaba muy feliz. Sentía que la princesa-maga era el cumplimiento de sus sueños. La felicidad de todos parecía confirmarlo. Por ese motivo decidió que le demostraría a la princesa-maga su amor en una gran fiesta con todos los cortesanos.

La fiesta se organizó por todo lo alto. Hubo mucho para comer, beber y juegos para los niños. La orquesta de tamboriles, flautas y violines tocó sus melodías más alegres. Cuando llegó el duque todos lo aplaudieron y vitorearon. Después de media hora llegó la princesa-maga junto a sus cortesanos. Todos se rindieron ante su brillo aural. Ella era imponente, pero cercana a todos. El duque al verla sintió que ese era el momento. Sabía que debía tener tacto. La princesa-maga no abría su corazón a cualquiera, por muchos méritos que éste tuviera.

La princesa-maga entró a una cámara especial que le habían preparado en un rincón del gran cuartel de lo que fue nuestra fortaleza. Uno de los cortesanos le pidió al duque que entrara a saludar a la princesa-maga, de acuerdo al protocolo del palacio. El duque entró y la princesa-maga lo recibió afectuosamente. El duque sabía que eso era todo lo que correspondía hacer, según protocolo, por lo que debía salir de la cámara. Sin embargo se apartó de la puerta, se volvió hacia la princesa-maga y le entregó una carta. La princesa-maga se sorprendió por el arrojo del duque y sus cortesanos se miraron inquietos.

Nadie supo lo que decía la carta. La princesa-maga no la leyó. Ella sabía el contenido de ésta desde el momento en que el duque se la entregó.

Cuando el duque salió de la cámara, ésta desapareció y con ella la princesa-maga y toda su corte. El palacio también desapareció. Los prados, los ríos, los ruiseñores, todo desapareció. Solo quedó nuestra fortaleza al descubierto, vulnerable. El duque se preguntaba una y otra vez qué había pasado, pero un silencio penetrante fue la única respuesta.

Ha caído una hoja

Ha caído una hoja del viejo árbol
El viento la arrastra por la vereda
Nadie la ve pasar, todos siguen su camino
Un hombre la pisotea sin verla.

Quisiera rescatarla, pero el viento la empuja
Solo la veo como avanza hacia un destino incierto
A lo lejos se funde con un prado
Con un rastrillo la echan fuera.

Un niño la coge y la observa
No le gusta, porque es café, no verde
La hoja vuelve a revolotear serpenteante
El viento sopla fuerte, ella parece elevarse.

Hoja errante, liberada del árbol
Amas tu libertad sin condiciones
Sin embargo sabes que libre eres mortal
Tu pacto con el viento es irreversible.

1 de Mayo de 2018

Hoy, 1 de Mayo de 2018, se cumplen 8 años desde que mi papá partió al descanso. Han sido años en que lo he extrañado mucho, pero también he aprendido a reconocer su legado en las cosas que he hecho durante este tiempo.

Más allá de su esfuerzo por lograr financiar una buena educación y todo lo que requerían mis tratamientos médicos, su mayor herencia va en los profundos valores que me dejó, entre los que se destaca el amor a Dios.

Hay días en que extraño aquellos diálogos en donde hablábamos de los temas que nos apasionaban o cuando reíamos de las mismas cosas. Sin embargo, también tengo la esperanza de que en algún momento nos reencontraremos, restaurados y ahora sí, sin nada que impida cumplir con todas las cosas que él deseaba hacer una vez que tuviera un hijo.

Por el momento queda ese buen recuerdo que reconforma en momentos complicados y que trae a la memoria los consejos que en su momento me dio y que siguen vigentes.

Meditación de domingo

Texto tomado de una matutina donde nos insta a salir de la “zona de confort”

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