José Emilio Muñoz Labra

Informática, literatura y un largo etcétera

Como tantas veces

De tanto repetir nuestros nombres ya se pudrieron
la esquina del encuentro señalaba “no estacionar”
te apuraste, sonreíste y te pusiste seria
mis piernas flaquearon como tantas veces
trajiste mis poemas impresos
los lanzaste a mi cara diciendo
no necesito tus palabras, me sobran
me quedé quieto como tantas veces
tus ojos reflejaban desengaños y penas
la esquina del encuentro parecía hundirse bajo mis pies
realmente no debí haberme levantado
las palabras volaban por la calle atropelladas
un niño atrapó una hoja y se la llevó
tu risa no satisfacía tu hambre
dijiste algo de nacer, volar, abrazar y morir
la esquina del encuentro se llenó de hojas
parecía un otoño de poesía perdida
la brisa hacía bailar tu pelo como en un ballet imaginario
dijiste algo de sangre coagulada en pétalos
sangre bebida en sorbos ansiosos
sangre devuelta en frascos trizados
la esquina del encuentro calló ante tu voz
giraste y comenzaste a alejarte
y yo solo te observé como tantas veces

Porcelana magullada

Piel de porcelana magullada
mirada errante suspendida
ausencia dolorosa y continua
camino borrascoso de precipicio

El tiempo estaba a nuestro favor

El tiempo estaba a nuestro favor
pero no me di cuenta
cada oportunidad camuflada en momentos
pasó sin detenerse ni buscarnos
las espinas de tus ojos son frágiles
pero desangran la fatiga ansiosa
monstruos internos, llagas profundas
venganza no correspondida, gesto cambiado
no hay excusas ante el error voluntario
límite traspasado provoca avalancha
la paz pide su momento
dejar ir es un acto de amor

Herida húmeda

Herida húmeda
rastro doloroso
gesto perturbado
no hay cura en tu ahogo
la luna es testigo
de tu goteo continuo
el sol desgarra
posibles costras
tu aliento sonámbulo
revive la pesadilla
los verdugos me esperan
en multitud de noches
fantasmas cansados de gritar
mis múltiples ruegos
te llamé en mi luz
no entendiste mi mensaje
te transformaste en aquello
que quiero sepultar
no te acerques
no me mires
no me hables
te golpearé
hasta poder volar

Feliz 2019!

El año que recién pasó fue más intenso de lo que esperaba. Me encontré con la literatura cara a cara, lo que hizo que mis días se volvieran más intensos e interesantes de vivir. He tenido momentos complicados, debido al problema que tuvo mi mamá a comienzos de año y del cual ella todavía sufre consecuencias, pero ahí estamos, como decía el tío Pepe, “firme la pata del loro”, nada nos detiene.

Fue un año de crecimiento, intenso desde el comienzo, en donde todo ha cambiado.

Feliz año nuevo, mis buenas personas. Abrazo y la mejor de las aventuras siempre.

No tengo balas

No tengo balas
tampoco bombas
solo tengo mis ojos
mis manos
mi boca
no me cegues
ni amputes
no me calles
si no veo
ellos verán
si no escribo
ellos gritarán
si no hablo
el poema nacerá
semilla sangrante
cuenca torrentosa
hoy dueles
mañana brotarás

Llevaban banderas

Llevaban banderas. Cada paso que daban iba al ritmo de pitos y tambores. Su sonrisa lo fortalecía, su decisión lo inspiraba, su voz era el llamado a resistir sin claudicar. Conocerla significó para él un mundo nuevo. Apareció otra música, libros distintos, lugares diferentes, las sorpresas nunca terminaban. A lo largo del camino, el aire tomaba un sabor extraño, agrio, ácido. Los rostros se tensaban y los gritos se acallaban al son de un sonido seco y sordo. Sin soltar sus banderas ni sus almas, corrieron ante la amenaza inminente. Un dolor metálico derritió sus cuencas. Ella gritó. Él nunca más la dejó de escuchar.

Mientras la observaba

Mientras la observaba sentía el dolor de recuerdos inquietos, asomados en algún rincón de esa bodega llamada mente. Las imágenes aparecían nítidas, sobrepuestas en la escena vívida, pero fría y punzante. La ansiedad sonreía a cada movimiento, las percepciones surgían amenazantes dispuestas al ataque, los gestos se desdoblaban ocultando intenciones y deseos. Si el tiempo hubiera sido verdugo, la hora era la indicada; si la soledad cadalso, todo estaba listo; si el silencio tuviera sentencia, los juicios habrían terminado. No habían ojos, ni bocas, las manos eran inútiles, las piernas piedras inmóviles. Lo peor nunca llega, el punto de inflexión no existe en esta dinámica, el desgaste está prohibido, la sorpresa no ha sido creada. Todo cansa y muere. Fue robado el respiro feliz de la confianza en los días. Las fórmulas secretas de divino alivio fueron quemadas en la fogata de la disociación emocional. El desprecio aflora como escudo y espada, la dignidad clama por una vuelta a la cordura, el respeto grita por su lugar, mientras el sentimiento perceptivo gana todos los puestos a empujones. El poder lo tomas desangrando la tranquilidad, el silencio de las lágrimas aniquilará tus planes, la esperanza del tiempo será el engaño definitivo.

Tiempo congelado

Luz de luna
blanca
fría
envolvente
rastro del firmamento

Juegas cruelmente
desafiante
orgullosa
desgarbada
delicadamente candorosa

Alimentas mi pluma
soterradamente
alevosamente
histriónicamente
persistentemente

Pintura sin nombre
tiempo congelado
ansiedad quebradiza
ensueño dramático
luz de luna

Resisto el paso del tiempo

Resisto el paso del tiempo
insinuando que éste es un paréntesis
la vida se hace interesante
cuando la inspiración emerge de tu áura
el estímulo es fructífero
si los reflejos exaltan tus ojos

Llamé a tu puerta no respondiste
el orgullo sonaba estridente en el zaguán
liberamos recuerdos dolores y venganzas
en cada palabra dicha o reservada
empeñamos nuestra tranquilidad
con esas miradas punzantes de reojo

Obvio que es un tiempo difícil
cada línea que escribo te aleja más
como si fueran hitos fronterizos
sin delimitación clara ni explícita
si la maga respira ¿quien no recitará?
si la maga calla ¿quien no escribirá?